En ces moments où les reliques de Don Bosco visitent les communautés de notre province, je vous partage cette petite réflexion en forme de nouvelle.

1841, el corazón paterno que se iba forjando se manifiesta a la vista de adolescentes y jóvenes en la cárcel de Turín. Lo confesará en las Memorias del Oratorio: “Me horroricé al contemplar cantidad de muchachos, que estaban allí ociosos, roídos por los insectos y faltos en absoluto del alimento espiritual y material”. El papa lo nombró Padre y maestro de la juventud precisamente por que fue un verdadero padre. Preocupado por la realidad cruel de estos jóvenes, ninguna barrera le ha parecido suficientemente alta para impedir su compromiso. Como Cristo a sus discípulos, Don Bosco ya nos pasó el testigo a cada uno de nosotros para seguir luchando a favor de una sociedad más justa. Hoy hay miles de jóvenes encarcelados en su prisión del mal comportamiento, de la indiferencia, de la violencia, de la pereza, del compañerismo, de las drogas que necesitan más que nunca de los “Don Boscos” de hoy para salir adelante. 

Que el entusiasmo suscitado por la visita de las reliquias de Don Bosco despierte en nosotros sus hijos un celo apostólico más grande acompañado por un gran sentido de la fidelidad y de la responsabilidad.

Que l’enthousiasme suscité par cette visite des reliques de D Bosco réveille en nous, ses fils et filles, un plus grand zèle apostolique et un plus grand sens de la fidélité et de la responsabilité.

Je vous aime tous, Elie ASSOGBA sdb

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